Algodon Bonarda Estate 2012

Un emprendimiento variado con el vino como centro.

Algodon Wine Estates es un lujoso complejo con un loteo entre viñedos, ubicado en el Distrito de Cuadro Benegas en San Rafael. Allí se pueden adquirir terrenos con vides, donde el equipo de enología de Algodón se encarga de la elaboración de los vinos de los dueños que así lo deseen.

Esta propiedad, antiguamente una finca privada con viñedos que se remontan a 1946, fue remodelada en 2002 por el nieto del reconocido ex golfista José Jurado, “el padre del golf profesional argentino”. Jurado fundó Viñas del Golf, una bodega boutique familiar con campo de golf y hotel emplazados en una estancia de 1921 totalmente restaurada.

En 2007, la empresa estadounidense de desarrollo inmobiliario Algodon Wines & Luxury Development Group adquirió la propiedad de 290 ha y cambió su nombre, además de prácticamente triplicar su extensión a más de 830 ha.  y darle su actual fisonomía. Además de lo nombrado anteriormente, posee un Hotel con Spa, un Restaurante, canchas de golf y tenis, y por supuesto una bodega.

Las 131 ha de viñedos de Algodon Wine Estates incluyen más de 24 ha con cultivos de la década de 1940 y cerca de 8 ha que datan de los 60. La finca produce ocho variedades de uvas: malbec, bonarda, cabernet sauvignon, merlot, syrah, pinot noir, chardonnay y semillón.

Los vinos son elaborados bajo la dirección de Mauro Nosenzo, enólogo responsable, con la colaboración del winemaker Marcelo Pelleriti.

Algodón apostó fuerte al bonarda, siendo una variedad que le aportó muchas satisfacciones y reconocimientos. Por ejemplo la cosecha 2008 obtuvo 90 puntos Parker y la 2011 Medalla de Oro en “2014 Vinus International Wines & Spirits Competition”.

Ahora sí, vamos a este Bonarda 2012 que hoy nos ocupa.  Me había parecido interesante cuando lo probé en la Expo Wine San Rafael de hace un año y quería degustarlo más tranquilo y apreciar su evolución.

Profundo en vista, de un color rojo rubí con destellos negros y reflejos granates  que hablan de cierta evolución.

Complejo en nariz. En un primer momento se perciben notas de frutas rojas y negras maduras y en mermelada, junto con ciertos dejos a hongos. Luego ganan protagonismo toques de licor de cerezas, acompañados por fruta seca y dátiles y una leve vainilla, producto de su crianza en roble por unos 14 meses (aunque no la totalidad del vino).

En boca vuelve a mostrar toda su complejidad. Cuerpo medio y con una correcta acidez. Taninos redondeados. Franco. Neto. Repite la nariz en totalidad. Cuerpo medio con una interesante acidez. Persistencia larga y agradable, con recuerdos a licor de frutas.

Para los amantes de los vinos concentrados y maduros, con una buena amalgama entre fruta y madera. Para tomar ya,  pues está comenzando a dejar atrás su versión más fresca y en breve comenzarán a aparecer signos de evolución. Buena RCP.

Antonio Raviña

 

Precio: $ 250.-

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