Blancos del Valle de Uco, para todos los gustos

El pasado 20 de mayo fui partícipe de un verdadero lujo. Organizado por la Asociación Argentina de Sommeliers se realizó en un taller de Innovación y Desarrollo de Vinos Blancos. La misma tuvo lugar  en Superuco, la bodega de los hermanos Michelini (Gerardo, Matías, Gabriel y Juan Pablo) y Daniel Sammartino, ubicada dentro en Los Chacayes, Viña de los Enólogos en Tunuyán.

Verdadero lujo por la idea, verdadero lujo por lo que se presentó, y verdadero lujo por quienes lo presentaron, los hacedores: Matías y Juan Pablo Michelini por Zorzal Wines, Gerardo Michelini por Gen del Alma, nuevamente Matías Michelini por Passionate Wines (donde también trabaja Germán Masera), Matías Riccitelli por Matías Riccitelli Wines, Martín Kaiser como Ing. Agrónomo de Doña Paula, Mariano Di Paola por Rutini, Germán Masera por su  nuevo emprendimiento Escala Humana Wines y los todos los Michelini por Superuco. Dado lo extensa de la nota no voy a profundizar en los antecedentes profesionales de estos “destacados”, pero créanme que son impresionantes.

El objetivo fue mostrar el potencial que tienen los vinos blancos en Argentina, y en el Valle de Uco en particular.  En los últimos años Argentina está encontrando la forma de hacer interesantes blancos: encontró lugares, encontró variedades y encontró la expresión, o la interpretación de las personas que lo hacen. Además encontró la forma de respetar y hacer valer la diversidad.

Matías Michelini contó una anécdota que explica un poco su motivación para jugarse por vinos blancos diferentes. Hace aproximadamente veinte años mientras trabajaba para Luigi Bosca tuvo que organizar una degustación de diez vinos para periodistas especializados ingleses. El primero de los vinos era un Sauvignon Blanc. Cuando se sientan para comenzar la degustación, los periodistas le piden que empiece directamente por el segundo, que no querían perder tiempo, ya que en Argentina no se elaboran buenos Sauvignon Blanc. Desde ya que no le gustó la respuesta pero la aceptó a regañadientes y saltó al segundo vino. A partir de eso estudió diferentes sauvignons de otras partes del mundo y se dio cuenta que lamentablemente los periodistas tenían razón, en comparación con otros estábamos muy atrás, y una de las causas, según Matías era tratar de imitar características con terroirs distintos, “no podemos buscar los expresivos y ultraoromáticos de Chile y Nueva Zelanda con clara influencia oceánica, los nuestros son más austeros y deben mostrar la influencia de la Cordillera”.

Sin más preámbulos, vamos a los vinos:

EGGO SAUVIGNON BLANC 2016 – ZORZAL WINES (Matías y Juan Pablo Michelini)

Fue fermentado en huevos de concreto con levaduras indígenas a una temperatura natural entre 18 y 19 grados (en ese momento no tenías huevos que pudieran regular la temperatura). Luego de la fermentación no se realiza desborre. Las borras gruesas precipitan, pero las finas continuan en suspensión en forma constante en el huevo lo que genera una estructura importante, que le brinda más textura y carácter, porque la borra fina es esa piel desintegrada que le va pasando todo al vino. En palabras de Matías “Lo lindo de este vino es que podemos encontrar un carácter muy especial: no solo por la acidez alta y natural, sino también por la parte tánica (por las texturas).”

Los huevos de concreto no están pintados, por lo que los poros del material son permeables, lo que le que permitir una micro oxidación del vino. Asimismo esos poros por la acción del vino tienden a abrirse. Esta oxidación ayuda a eliminar verdes y a suavizar taninos. Este movimiento que se genera en el huevo, hace que el vino se vaya complejizando y a su vez limando los taninos al estar siempre en movimiento contra los poros del huevo, lo que luego de la crianza en botella da vinos con una elegancia extraordinaria. Es un vino de una acidez natural alta y alcohol de entre 11,5 y 13 % “bajo para lo que nos tiene acostumbrado el mercado”.

Un Sauvignon Blanc diferente por su textura, pero a su vez con mucha tipicidad: frutas cítricas y ruda, y con ese toque de “mineralidad” característica de la zona (término trillado a esta altura, pero realmente se siente).  Excelente acidez y permanencia. Un vino vertical, directo.

 SAUVIGNON BLANC 2017 de Tanque (de la línea Doña Paula Estate) Bodega DOÑA PAULA. Presentado por su Ing. Agrónomo Matías Kaiser.

Acuerdo totalmente con Matías Kaiser, en que este vino fue realmente pionero cuando se lanzó en el 2001, fue el que nos demostró que se podían hacer buenos sauvignon blanc en Argentina.  Proviene de la Finca Los Cerezos de Tupungato. Según Matías el sauvignon blanc de zonas frías necesita suelos con un poco más de textura y profundidad que otras cepas, opinión sobre la que Matias Michelini se permitió discrepar mínimamente.  Realizado de una manera más estandarizada en los blancos (con desborre post fermentación), a bajas temperaturas y en tanques de acero inoxidable.

Muy buen sauvignon blanc. En nariz lo primero que aparece son frutas blancas dulces, dando paso luego a las cítricas como pomelo y dejos de ruda. Muestra otra característica del sauvignon blanc, pero también muy deliciosa. Si cabe la expresión, un vino más tradicional, un clásico de los últimos 15 años.

 

CALCAREO SAUVIGNON BLANC 2013 de SUPERUCO de los Hermanos Michelini (Matías, Juan Pablo, Gerardo y Gabriel) y Sammartino

¿Se podía pensar hacer unos años en elaborar un Sauvignon Blanc de Guarda? Superuco demuestra que sí.  Este vino proviene de viñedos en San Pablo (Gualtallary), con altura y suelos pobres (piedra, calcáreo y arena, pero sobre todo piedra), lo que posibilita que madure en forma muy lenta, conservando la frescura del lugar.

Siguiendo su razonamiento anterior, Matías comenta que sus sauvignon blancs son más austeros, menos intensos en aroma, con más tensión y nervio, son más de cordillera, hablan de la piedra y el frío.  Este vino tiene un alcohol de 9,5 % y una acidez de casi 9 g. Fue un vino muy criticado cuando salió al mercado, por el bajo alcohol y la alta acidez. Pero hoy en día tiene equilibrio y elegancia. Tienen reservas de este vino desde el 2009 y su evolución en botella es excelente.

Un vino distinto, donde se destaca su alta acidez. Es la misma acidez que posibilita que se conserve jovial pese a ser 2013 y al que se le pueden presagiar más años de vida plena. Tendrá quienes lo amen y quienes lo miren un poco extrañados, pero vale la pena probarlo.

 

GEN PAR MIL CHENIN BLANC 2016 de GEN del ALMA (Gerardo Michelini y Andrea Mufatto)

Gerardo nos cuenta que están  pensando en sacarlo a fines del año 2018 como vino de guarda, un vino que tenga posibilidad de añejarse por muchos años. Proviene de un parral de los años 70. Lo trabajaron con la piel para lograr una mayor riqueza y equilibrio. Lo colocaron en barricas de roble, de 500 y 225 litros. Todavía se está redondeando. Un vino de una baja graduación alcohólica (10%) y alta acidez.

Un chenin blanc exquisito, con una excelente acidez, que por lo menos a mí me sorprende para esta cepa. Está muy bien ahora y sin dudas mejorará cuando termine de redondearse antes de salir al mercado.

 

DOÑA PAULA ESTATE RIESLING 2013 de DOÑA PAULA

Si bien es una de las variedades blancas más cultivadas a nivel mundial, en Argentina hay solamente 100 ha (producto de los recambios). Según Matías Kaiser, lamentablemente 90 ha. están plantadas en zonas cálidas, donde el vino no desarrolla todo su potencial, ya que si bien brinda concentración de azúcares, los aromas no se dan en todo su esplendor. Es por eso que se decidieron hace varios años en plantar esta cepa en una finca de Gualtallary, en una zona fría y de altura (1300 m.). La cosecha 2013 fue la segunda que sacaron al mercado.  Se vendimió en marzo y luego de una ínfima maceración de 2 hs., se lo prensó y se lo fermentó en tanques a baja temperatura, para luego pasar a botella. El grado alcohólico es del 13% y posee una acidez de 7 g.

Excelente exponente de esta variedad, complejo, con diferentes capas que se van abriendo. Flores, frutas blancas maduras, miel, y tenue aroma a kerosene (típico de esta cepa, que si gana protagonismo ya es considerado un defecto). Muy buena evolución.  Pudimos compararlo con la cosecha 2017, teniendo esta última similares características aunque con frutas blancas más frescas. 

BLANCO DE LA CASA 2016 de MATIAS RICCITELLI WINES

Matías Riccitelli, propietario y enólogo, nos brinda grandes detalles del porqué del nombre, de las variedades y sus diferentes terroirs. Blanco de la casa, no como lamentablemente nos tienen acostumbrados muchos restaurantes, sino un blanco de la casa para mostrar con orgullo. Es un corte que habla del pasado, el presente y el futuro del vino blanco argentino.  El semillón (de la Consulta) que aporta el 40 % representa al pasado porque es una cepa muy tradicional en Argentina, que está siendo nuevamente revalorizada y se da muy bien en La Consulta. Proviene de un viñedo de viñas viejas y de bajo rendimiento al que lo favorece las zonas frías. El sauvignon blanc que también participa con el 40 % viene de Gualtallary, que significa el presente, una zona que ya es una realidad, que tiene mucha diversidad y da grandes vinos. Sol, altura y suelos pedregosos. El 20 % restante lo brinda el chardonnay, obtenido de una pequeña finca de Las Carreras (1700 m.), que es la zona del futuro para los blancos. Ejemplifica que el malbec se da muy bien en muchos lados, pero los blancos son mucho más complejos, se debe buscar  lugares donde la maduración se pueda dar lentamente, donde la uva se pueda desarrollar todo su potencial varietal.

Busca elaborar blancos que no pierdan sus características varietales al pasar del año de elaboración, hecho lamentablemente típico en muchos vinos argentinos.  Es por ello que empezó a buscar lugares altos y fríos, que posibiliten obtener una madurez lenta con acidez natural elevada sin tener que cosechar en enero, donde perdería muchas características varietales. Por ejemplo el sauvignon blanc y el chardonnay se cosecharon en abril.  Fueron fermentados en huevos de concreto, y dejados allí junto a sus borras por 8 meses. Desde ese momento está en botella y aún no salió al mercado.

Interesante. En un principio le costó expresar todo su potencial aromático. Gran frescura, como si el año de elaboración no hubiese existido. Sin duda seguirá mejorando.  Alcohol 12,6 %, acidez 7,20 g y un pH de 3,20

 

ANTONOLOGIA XLV BLEND 2015, de RUTINI

Presentado por su enólogo Mariano Di Paola. Esta línea se viene realizando desde hace 20 años y lo que persigue es sorprender todos los años. Pueden ser varietales o de corte, tintos o blancos. Este nro. 45 es el primer blanco, pensado para la guarda. Es un blend de Chardonnay (50 % de Gualtallary y 50 % de Altamira), Semillón (Gualtallary) y Gewztraminer (Gualtallary). El chardonnay de Gualtallary brinda un poco más de estructura y el de Altamira es más aromático. Solamente el primero tuvo fermentación maloláctica.  La fermentación alcohólica se realizó en forma separada con las tres variedades, comenzando en tanque y luego terminadas en barrica, donde pasan un año más.  Las barricas utilizadas son 50 % de primer uso y el otro 50 % de 2° y hasta 4° uso.

En este corte se busca concentración y equilibrio, que el chardonnay brinde estructura, el semillón cosechado en forma temprana le otorgue acidez y el gewstraminer su potente paleta aromática como flores y notas minerales.

Otro de los más tradicionales en este encuentro, pero no deja por ello ser excelente. Complejo, con aromas que van apareciendo más y más: miel, banana, fruta blanca madura, flores. Concentrado, pero con una acidez refrescante que lo equilibra y pide seguir tomando.

LIVVERÁ MALVASIA 2016 de ESCALA HUMANA  WINES

Esta bodega es un proyecto de familia que comanda Germán Masera, quien con pasión nos cuenta acerca de este emprendimiento y de este vino, perteneciente a la línea Livverá, que significa “vida libre”.

Yendo detrás de uvas y zonas distintas se topó con 20 hileras de malvasía de aproximadamente 80 años de antigüedad en el Zampal, Tupungato, a unos aproximadamente 1000 m de altura, con suelos fundamentalmente arenosos.  Esta variedad, difundida en Europa (principalmente en Italia, España y Portugal) no es común en Argentina, y es más, Germán cree que nunca llegó a botella y menos en forma de un varietal. Para buscar más originalidad al asunto se decidió hacer un vino naranjo (*). Lo cosechó en forma temprana, lo fermentó con las pieles en huevos de concreto, utilizando levaduras indígenas, sin aditivos ni agregados. Luego lo maceró juntamente con las pieles por 6 meses.  Tampoco lo seducía la idea de sacar la piel, era como “sacarle parte del alma a la uva”, a una uva tan añeja y con tan pocos representantes en el país. “Fue una decisión más de este tipo que la de hacer un vino naranja”. Estuvo ocho meses en barricas de roble.  10,5 % de alcohol.

Color ambarino naranja. Lo primero que viene a mi mente son los kinotos, acompañados con naranja amarga, bergamota y mandarina. Luego comienzan a ganar protagonismo las notas florales. Franco en boca con lo percibido en nariz. Fresco. Original.

 

VIA REVOLUCIONARIA TORRONTES BRUTAL 2015 de PASSIONATE WINES

Sus elaboradores nos explican el porqué de hacer este tipo de vinos, y lo difícil que fue comenzar este camino. Se preguntan porqué no tomar estos vinos, más directos, más pelados, con colores que no estamos acostumbrados para un vino blanco, con una estructura que tampoco estamos acostumbrados para los vinos blancos y descubrimos que estos tipos de vinos tiene una paleta gastronómica inmensa. Fermentado con hollejo, con semilla, con pitonage como un tinto. En el 2011 cuando elaboraron por primera vez este vino mucha gente se burló, se decía que era una vergüenza para el vino argentino y hoy es un vino que recorre el mundo y que está en restaurantes de altísimo nivel, con una variedad de torrontés que solamente se da en Argentina. De eso se trata un poquito esta búsqueda. De abrirnos, de sacarse las vendas de los ojos, de no pensar solamente en lo comercial, ver las posibilidades que nos da nuestro país, nuestros terruños y nuestras variedades.

Este torrontés viene de un parral del año 70 de los Arboles en Tupungato. Se cosecha en marzo, se fermenta en bines de plástico o en vasijas de cemento, con la piel, con las semillas, se hace pisoneo 3 veces por día y fermenta sin control de temperatura aproximadamente a 25 o 27 °. El 2016 maceró 60 días después de la fermentación, luego se fue a barrica vieja de roble francés.  El 2015 en cambio tuvo una mayor maceración con las pieles por un año y luego fue a barrica. Tiene mínimo sulfuroso,  y una graduación alcohólica aproximada de 10,4 %.  El torrontés de por sí solo tiene una carga fenólica importante (ese amargor típico) y si a eso le sumamos la maceración con las pieles, le hace muy bien su estacionamiento en barrica. Embotellado sin filtrar. El  color que tiene no es por oxidación, si no por el proceso y el contacto con los hollejos. Todavía conserva algo del 2011 y comenta que está evolucionando muy bien.

Particular por donde se lo mire. Creo que uno de los primeros, sino el primer vino naranja argentino. Sorprendente. Puede dividir aguas, pero hay que probarlo. Merece que cada uno saque sus propias conclusiones.

 

RUTINI VIN DOUX NATURAL

Vino de corte  en el que intervienen tres cepas: verdicchio, semillón y una pequeña parte de  gewürztraminer. En su forma de elaboración se trata de producir artificialmente un ambiente tipo Sauternes (Denominación de Origen francesa famosa por sus vinos dulces) para que se genere la botrytis cinérea (podredumbre noble), un hongo que  ataca a los granos de uva haciéndole perder líquido y ganando en concentración de azúcares.

A partir del 10 / 15 de abril cuando las uvas ya están en la madurez se comienzan a rociar con agua todas las mañanas y generando la botrytis noble, contralando constantemente cómo evoluciona esa botrytis (puede irse de control, pasar a ser gris y afectar seriamente a la uva). A mediados de mayo se cosecha con un rendimiento muy bajo. La fermentación es muy lenta, dos meses,  por la baja temperatura ambiente en esas fechas. Luego es filtrado y llevado a barrica junto con una pequeña porción de uva sobre madura pero no botritizada.

Complejo. Fruta seca, dátiles, tabaco dulce. Meloso, pero con una buena acidez que lo equilibra.

 

Y aquí terminó formalmente este taller de vinos blancos. Retomando a Matías Michelini, hay que sacarse las vendas de los ojos, buscar, probar, no pensar solamente en lo comercial, ver las posibilidades que nos dan nuestro país, nuestros terruños y nuestras variedades.

Luego de esto siguieron choripanes y empanadas, acompañadas por los siguientes tintos: Livverá Malbec 2015 (Escala Wines), Montesco Punta Negra Pinot Noir 2014 (Passionate Wines), Calcáreo de Granito Cabernet Franc 2014 (SuperUco), Doña Paula 1350 Blend, Gene 2015 (Gen del alma), Superlógico Malbec del Barrio Peral 2016 (Gen del Alma) y Superuco Gualta 2013. Los que disfruté, pero me liberé de tomar nota.

A esto siguió café, mate y una guitarreada de fogón a cargo de Juan Pablo Michelini. Para destacar la hospitalidad de toda la familia Michelini.

 

Haciendo una rápida y tal vez apresurada comparación de estos vinos de Valle de Uco con respecto a los del Oasis Sur, los primeros tienen una acidez, una mineralidad y una verticalidad más marcada, poseyendo los segundos una mayor amabilidad.

A su vez, dentro de lo probado aquí, fuimos participes de diferentes exponentes de vinos blancos. Algunos más tradicionales y otros más jugados. Todos válidos, en la diversidad está el gusto dicen. Lo asocio con la música, algunos discos son gancheros y entradores desde que los escuchamos por primera vez. Otros nos suenan raros al principio, nos sacan de nuestra zona de confort, pero a su vez les vemos algo que nos invita a escucharlos otra vez. Con el tiempo lo raro se vuelve conocido y por ahí lo valoramos más que nuestro vino ganchero, porque le vamos encontrando elementos válidos. Con el tiempo, escucharemos uno u otro, de acuerdo a como pinte… Hasta que llegue algo nuevo y la rueda siga…

Antonio Raviña

 

(*) Vinos naranja o naranjo: vinos elaborados con uva blanca pero utilizando técnicas más difundidas con los tintos.  La principal diferencia es que en los vinos naranja no hay una separación rápida de los hollejos, por lo que al macerar y/o fermentar con los mismos, se obtienen vinos de un color ámbar intenso), amén de otras características que lo hacen distinto.  Se comenta que esta tendencia, que cada vez tiene más adeptos, comenzó en Italia en los años setenta.

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