Bodegas Abiertas 2015

El pasado sábado 30 de mayo se realizó por cuarto año consecutivo una nueva edición de Bodegas Abiertas, de las que participaron unas treinta bodegas que forman parte de los Caminos del Vino, de Mendoza, Neuquén y Tucumán.

Para poder asistir fue necesario realizar la reserva previa y efectuar una colaboración de ochenta pesos ($ 80.-) por persona destinada a la Fundación Pinta Argentina. Por este valor se incluía tour y degustación en tres o cuatro bodegas. Pinta Argentina es un proyecto internacional socio cultural por la inclusión, integración e igualdad de oportunidades de todas las personas.

En Neuquén y en Tucumán, la colaboración consistió en una caja de leche en polvo de 800 gr., para instituciones de esas provincias.

Bodegas Abiertas tiene como objetivo difundir el turismo del vino y dar a conocer a cada una de las bodegas participantes, propiciando una oportunidad más de promoción tanto de las marcas como de la actividad que se realiza en cada una de ellas.

Esta actividad fue organizada por Bodegas de Argentina y contó con el apoyo de Villavicencio, las bodegas participantes y los municipios enoturísticos.

Lamentablemente de San Rafael solamente se unió Casa Bianchi, posiblemente porque es la única que cobra normalmente un módico precio de $ 15.- por visitarla, ya que las otras bodegas no lo aplican para las visitas básicas, algo distinto a lo que ocurre en los otros dos Valles productivos de la provincia (los valores mínimos son de alrededor $ 75.- por persona por establecimiento).

Como queríamos conocer lugares distintos, emprendimos en familia el periplo al Valle de Uco, donde nos esperaban tres bodegas.

Corazón del Sol

Comenzamos el tour muy bien recibidos y guiados cálidamente, siendo los únicos presentes en esta primera escala.

Dentro del emprendimiento de The Vines of Mendoza, sobre el que me referiré en detalle más adelante, Madaiah Revana, cardiólogo de origen indio que vive y ejerce su profesión en Estados Unidos, instaló recientemente una moderna bodega con capacidad para 100.000 litros. Este es su tercer establecimiento, ya que posee otros dos en Napa Valley y Oregon.

En un primer momento compró 10 hectáreas en las que plantó Malbec, Cabernet Franc, Merlot, Garnacha, Syrah y Monastrell, todas con riego por goteo. Algunas parcelas están lindando con la bodega y otras repartidas por el resto del predio de The Vines.

Hasta la cosecha 2013 los vinos fueron elaborados en la Bodega Común de The Vines, pero a partir de la 2014 los productos son realizados directamente por Corazón del Sol, estando la enología a cargo del prestigioso Santiago Achaval. En el 2014 vinificaron a “cielo abierto” y la 2015 es la primera elaboración con la bodega terminada. Cabe aclarar que de ser necesario compran uvas a terceros seleccionados.

Utilizan tanques de acero inoxidable pequeños, lo que facilita el proceso y los necesarios cuidados. De uno de los tanques probamos un malbec cosechado en abril de este año, lo que nos sirvió para darnos una hermosa bienvenida al Valle de Uco: bien malbec, bien del Valle de Uco, mucho más herbáceo y mineral que los de otras zonas.

Un dato interesante es que durante el proceso de fermentación realizan remontajes cada 2 horas, es decir 12 remontajes por día!

Ahora, a la degustación, en una hermosa sala con una excelente vista:


Valle de Uco Malbec 2013 ($ 240.-), añejado 12 meses en barricas de roble francés de 2º y 3º uso. Fruta fresca y toques herbáceos, como el eucaliptus. Muy bien amalgamada la madera.

Soleado 2012 ($ 550.-): malbec 47 %, cabernet franc 26,5 %, merlot 20 % y cabernet sauvignon 6 %. Añejado 24 meses en barricas de roble francés (60 % de primer uso y 40 % de segundo). Se nota una importante presencia de los aromas aportados por la madera. Excelente para platos contundentes, llena mucho la boca. Muy buena permanencia. Continuará evolucionando favorablemente.

Amén de los degustados, poseen otras dos etiquetas: Viñedo Revana Gran Reserva Malbec 2012 y el Viñedo Revana Luminoso 2012, el tentador blend de grenache, syrah y mouvedre.

Luego de este muy buen comienzo, caminamos por dentro de The Vines of Mendoza, a través de las viñas, disfrutando de un apacible mediodía de otoño, mientras hacíamos tiempo antes de comenzar oficialmente el tour en

The Vines of Mendoza

A fin de conocer mejor el emprendimiento, lo ideal hubiera sido comenzar la visita aquí, pero por la cantidad de vinos que pudimos degustar, fue mucho mejor haberla realizado al mediodía…

El proyecto, ideado por Pablo Giménez Riili y Michael Evans nació en el año 2005. Actualmente cuenta con 670 ha., de las cuales están plantadas 350 (28 variedades). Cada socio puede comprar su propia parcela de entre 1 y 4 ha. y elegir que vides plantar (hasta 3 variedades por hectárea). Como socio debe pagar un canon anual por el mantenimiento de los viñedos, que es una condición primaria. No es obligatorio que realice el vino.

El socio es asesorado en todos los pasos y se le muestran las diferentes alternativas para que elija: variedades, rendimiento, trabajos en viña, momento de cosecha, tipo de fermentación, tipos de añejamiento, taponado, etc. También tiene la posibilidad de elaborar todo el vino posible con su uva, comprar uvas a otros socios o venderle uvas a otros socios o a Vines para sus propias líneas Recuerdo y Aliado. El Consorcio le garantiza que la uva que vendimie le será comprada en caso de no utilizarla.

Para la elección del tipo de vino, los socios son asesorados por los enólogos y sommeliers. La Bodega central elabora 400.000 l., repartidos en 350 etiquetas diferentes, lo que abarata los costos de elaboración para cada propietario. El Asesor enológico es Santiago Achaval y el Enólogo es Pablo Martorell.

Poseen tanques de acero inoxidable para la elaboración y barricas de roble francés (la mayoría) y americano para el añejamiento. Básicamente se utiliza maceración en frío. La maceración y la fermentación duran en forma conjunta unos 15 / 20 días y luego se hace el descube, donde extraen la parte sólida por un lado (eso va a prensa) y la parte líquida que va a la barrica. Actualmente se utilizan mucho los trasiegos: se deja el vino recién hecho en la barrica por unos 3 o 4 meses para que todos los sedimentos decanten, luego extraen el vino de las mismas, lavan las barricas y seguidamente vuelven a colocar el vino allí. Este proceso se repite unas 4 o 5 veces en los 18 meses que dura el añejamiento en las vasijas, con el objeto de reducir al mínimo la necesidad de realizar filtrados, lo que le quita elementos importantes al vino.

Amén de la categoría de socios, existen aproximadamente 13 propietarios que tienen la posibilidad de tener en el predio su propia bodega y realizar sus vinos sin utilizar las instalaciones del centro elaborador del consorcio, como es el caso de Corazón del Sol.

Después de la completa charla y recorrida, pasamos a la degustación junto con unas ricas tablas fiambres y quesos.

Cabe aclarar que la mayoría de los socios son de Estados Unidos y Brasil, por lo que los precios de los vinos están influidos por el valor del dólar y me es muy difícil referirme a la Relación Calidad Precio.

Recuerdo Torrontés 2014 ($ 95.-): elaborado con mosto proveniente de La Rioja. Fresco, muy floral.

Recuerdo Rosado Malbec 2014 ($ 95.-): realizado con sangrado. Simple y sutil.

– Recuerdo Malbec ($ 140.-): con 7 meses de barrica (1 mes 1º uso, 3 meses 2º y 3 meses 3º). Tiene un 85 % de malbec, un 10 % de cabernet sauvignon y un 5 % de merlot.

– Aliado Malbec $ 260: 100 % malbec, con 18 meses en barrica. Tiene mucha mayor estructura y complejidad que el anterior.

– Gran Corte ($ 580.-) Es el blend insignia con 60 % malbec, 20 % cabernet franc, 15 % petit verdot y 5 % merlot. 24 meses barrica (12 de 1º uso y 12 de 2º) y por ahora solamente 8 meses en botella. Intenso y muy persistente, sin dudas mejorará con la guarda, en el que se pulirán sus taninos.

Cracia Mai, perteneciente a un socio brasileño. Cabernet franc 2011. 30 meses en barrica de 1º uso. Potente, como era de esperar, pero apetecible. Mejorará, pero está en un momento muy bueno.

Como verán, una larga degustación, que solamente nos dejó tiempo para ver de lejos el Resort & Spa y Siete Fuegos, el restaurant de Francis Mallman.

Dejamos atrás Tunuyán y emprendimos viaje a Tupungato, para ver otra propuesta muy distinta:

Domaine Bousquet

Hermosa y a primera vista mucho más “tradicional” que las anteriores. Produce solamente vinos orgánicos.

Su creador es Jean Bousquet, proveniente de Carcassone en el Sur de Francia, de una familia con larga tradición vitivinícola. Siempre quiso tener viñedos orgánicos y no pudo llevarlo a cabo en Francia por la humedad del clima. En 1998 llega aquí, vendiendo lo que tenía en Europa para embarcarse en este proyecto. Actualmente, si bien Jean sigue viviendo aquí, la empresa es manejada por su hija Anne Bousquet, junto con su esposo Labid Ameri.

Según nos comentan, tres razones que hacen de este lugar un microclima especial para la elaboración de vinos orgánicos: primero el suelo, que es de tipo arenoso, lo que posibilita un gran drenaje del agua y obliga a las raíces a buscarla en las profundidades, estresando a la planta lo que provoca la concentración de azúcar; segundo la altitud: 1200 msnm, y si a esto le sumamos que 11 meses al año son soleados, la exposición al sol de los viñedos va a ser alta, entonces la uva trata de proteger las semillas y genera una capa de piel tres veces más gruesa que en otros lugares y esto es importante porque en la piel y en las semillas donde se encuentran los colores, aromas y sabores del vino. Esta es una característica que comparten todas las bodegas de esta zona, son vinos de altura.; tercero el clima, que es de tipo desértico, por ende seco y las plantas no contraen tantas enfermedades. Además hay una gran diferencia entre la temperatura del día y de la noche, ese shock térmico favorece a la acidez de la fruta. Otra característica propia de este lugar. Es por estas 3 cosas que Jean Bousquet escoge este lugar.

Asimismo nos brindan una profunda explicación de la Filosofía de lo orgánico: el producto tiene que ser saludable para las personas, amigable con el medio ambiente y sustentable para futuras generaciones. Por estos tres motivos no se pueden usar ni pesticidas, ni fertilizantes de origen sintético en las plantaciones, tiene que ser todo natural. Esto es la gran y única diferencia entre un vino orgánico y uno tradicional. Se utilizan fertilizantes naturales (restos del proceso junto con estiércol). Además, para prevenir enfermedades actúan con derivados del cobre y del azufre, que son de origen mineral y por ende están permitidos en plantaciones orgánicas. Más allá de eso no se necesita nada, porque el microclima es bueno para que la planta crezca sana. Viéndolo así cualquier bodega de la región podría ser orgánica, pero por una cuestión económica no son todas las bodegas orgánicas, porque la producción orgánica tiende a ser menor que la convencional al no tener fertilizantes de origen sintético. Aquí no se persigue la cantidad si no la calidad. Esta es la única bodega de la región que está certificada como orgánica y es líder en producción y exportación de vinos orgánicos en toda Argentina. El vino es orgánico también porque utiliza, como exige la legislación, hasta la cuarta parte de sulfitos de los de un vino tradicional. Vale la aclaración que es orgánica y no biodinámica.
Para el proceso de fermentación se utilizan tanques de acero, piletas de concreto y en contadas ocasiones tanques de roble. Se usan levaduras seleccionadas y entre uno y dos remontajes diarios durante este proceso. Tienen también flamantes tanques nuevos (todavía sin uso) con una gran capacidad de 100.000 l cada uno. Por su tamaño se realizaron antes del depósito que los albergará.

La sala de barricas consta con vasijas de 225, 400 y 600 litros. Las más grandes se utilizan con los blancos, ya que no se busca tanto contacto con la superficie de roble. El 90 % de las barricas son de roble francés, utilizándose solamente tres veces.

Poseen tres líneas de productos:
Premium: vinos jóvenes. Los blancos no pasan por madera y los tintos pasan por barrica de tercer uso entre 3 y 6 meses. Botella: 3 meses.
Reserva: blancos y tintos pasan 10 meses en barricas de 2º uso. Seis meses de botella.
Gran Reserva: de 10 a 16 meses en barricas nueva. 12 meses de botella. Para el Malbec Gran Reserva se utilizan barricas especiales de fermentación integral (se fermenta y añeja en roble).

Todos los vinos de la bodega son orgánicos, no comprándose uva a terceros. El enólogo es Miguel Lenin Martínez

Como broche, en la cava subterránea degustamos un vino de cada una de las líneas:


Torrontés- Chardonnay 2014 (línea Premium) $ 90.-: 50 % de cada una de las cepas. Joven. En la primera olfacción sobresale el torrontés. No tiene paso por barrica. Logran lo que buscan: mantener el perfume del torrontés y la estructura del chardonnay. El resultado, un vino fresco pero con untuosidad y estructura.

Pinot Noir Reserva 2012. (línea Reserva) $ 120.-: 10 meses de añejamiento en barricas de 2º uso. Se destacan aromas a frutilla (principalmente en mermelada) y ahumados como goma quemada. Persistente, pese a no tener gran cuerpo.

– Amerí (línea Gran Reserva) 2011: malbec 65 %, cabernet sauvignon 20 %, Syrah 10 % y merlot 5 %. 16 meses de añejamiento en barricas de 1º uso. Muy estructurado. Claramente para acompañar platos potentes como el vino. Está en un muy buen momento, pero creo que irá mejorando con una correcta guarda.

Luego de esta larga pero placentera jornada dimos por concluida nuestra Bodegas Abiertas 2015.

Destaco la muy buena predisposición de las bodegas, la buena onda de quienes nos atendieron, la no reticencia a descorchar todo tipo de vinos y la gran idea de ayudar al mismo tiempo que los hacedores abren sus puertas.

Para mejorar: la promoción y el sistema de reservas. Con respecto al primer punto, no mucha gente estaba enterada, en mi caso me llegó la información por un newsletter en el que estoy suscripto. Con las reservas en particular yo no tuve problemas, pero el inconveniente principal es que el sitio de internet donde se hacía la reserva no estaba intercomunicado con el que cobraba. Por ende, mucha gente que quería participar no podía hacerlo porque ya estaba todo reservado, en muchos casos por quienes reservaron, no pagaron y no fueron, resultado: personas que se quedaron con las ganas y visitas semivacías.

Salud y que se repita!

Antonio Raviña

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